Pagos Místicos 2001
En la vendimia del 2001, y tras cinco campañas aprendiendo de grandes maestros a tratar las uvas con esmero para elaborar buenos vinos, dejaron en mis manos los cerca de 600.000 Kg de uva de Aniñón, en la D.O. Calatayud… Uno de los proyectos que salieron adelante ese año fue la elaboración de 50.000 botellas de Pagos Místicos 2001, para la empresa madrileña Reserva y Cata . Para este vino, se seleccionaron 2 depósitos de Garnacha de unos 60 años del término de Aniñón, y se elaboraron por separado, utilizando algunas barricas para darle “un toque” de tres meses a una pequeña parte del vino.
La Maceración fue diaria, en depósitos nuevos de acero inoxidable de unos 25 mil litros de capacidad, no muy altos y con anchura suficiente para hacer los dos remontados diarios más que efectivos.
Durante la fermentación, Silvia Cedeño (Ahora elaborando blancos en las orillas del Rhin) se encargaba del control de densidades y temperaturas… y Sergio de los remontados. Yo con 29 años era el más viejo del equipo y esto se convirtió en una de las claves para hacer el mejor trabajo posible con aquellas viejas Garnachas.
Esta semana, encontré en un sótano de la vieja casa de mis padres en Alloza (Teruel) una botella de Pagos Místicos 2001 (creo que no se han hecho más añadas) que seguramente me llevé durante el proceso de embotellado y llegó hasta allí después de la última mudanza de mi piso en Calatayud.
El día de Reyes, abrí la botella con precaución (el corcho estaba intacto) y utilicé una copa Riedel para apreciar a fondo el estado del vino. Comprobando que, 9 años después de embotellado, tiene volumen, estructura y longitud… Los aromas de higos, regaliz y chocolate y apenas evolución… ESTUPENDO
Después, aprovechando la compañía de unos 10-12 familiares (mi amplio comité de cata) les dí a probar el vino sin darles mucha explicación y cuando el clamor de la mesa dijo que querían otra botella, que estaba fantástico, les expliqué la historia del mismo y la dificultad de conseguir una segunda botella…
La Garnacha demuestra una vez más su nobleza, su capacidad de envejecimiento noble y su amabilidad si se sabe tratar… El secreto en este caso creo que fueron las bajísimas producciones (apenas un kg por cepa) de aquellos retorcidos y pequeños árboles de los alrededores de Aniñón.





El miércoles 1 de diciembre, se celebrará en el Casino de Madrid la cata de la 11ª edición del Concurso Internacional de Vinos IBERWINE 2010. 